
A ningún político de ninguna época, a ningún diputado o representante del pueblo debe tanto la democracia en España como a Clara Campoamor. Le debemos nada menos que el sufragio universal, idea aparentemente muy admitida pero que para hacerse realidad precisa que las mujeres tengan los mismos derechos electorales que los hombres, durísima tarea que ha consumido en casi todos los países las energías de varias generaciones de mujeres y de hombres amigos de la igualdad. En el nuestro, se consiguió de golpe, sin aparente esfuerzo, porque el esfuerzo lo hizo una persona sola.
Clara Campoamor fue una mujer que se hizo a sí misma, que luchó siempre contra todo, contra todos y contra todas -«mi ley es la lucha», decía- para conseguir una España en donde la cuna fuera un origen, no un destino, y donde la Ley no fuera un castigo sino un amparo. Nació el 12 de febrero de 1888 en una familia humilde del madrileño barrio de Maravillas
Muchos políticos no le perdonaron su exitosa lucha por el sufragio universal. Tras no ser incluida en las listas del Frente Popular, escribió «Mi pecado mortal. El voto femenino y yo». Murió en el exilio en 1972. Su ideal siempre fue la fusión de todos los republicanos en un partido con Azaña y Lerroux.
Concha Fagoaga y Paloma Saavedra, en su reedición de El voto femenino y yo, en 1981, citan una carta de Clara Campoamor en 1959 a Martín Telo: «Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino». Cierto. Y con sólo el voto masculino nunca habríamos alcanzado el sufragio universal.
Mi homenaje a una grande mujer que nos hizo libres y lo pago con su exilio .Veo en su mirada el coraje la fuerza el impetu y la lucha por ese reconocimento hacia la igualdad entre las mujeres y los hombres , a la vez que una dulzura envuelta en un sufrido sentimiento, ha sido y sera un placer leer la historia de tan grande mujer ,os dejo el discurso que ella realizo en las cortes el dia i de Octubre del año 1931 discurso
saludos y buenos deseos